Boletín 01 10. Enero 2010 Federación vizcaína de empresas del metal

02.12
Colaborar para que el rocío no inunde la casa


Es un alivio saber que, al menos, en algo estamos todos de acuerdo. Me refiero a que existe un consenso generalizado en torno al camino en el que deben perseverar nuestras empresas: la innovación, la internacionalización, la tecnología, la mejora de la competitividad... Sin embargo, a la hora de poner en práctica algunas de estas recetas hay un factor que las condiciona notablemente: el tamaño de la empresa. Aunque las empresas industriales tienden a ser más grandes que las empresas de servicios, es evidente el sesgo dominante que tiene la pequeña empresa en la Industria.


Si nos referimos a España y nos centramos exclusivamente en el Sector manufacturero, las PYMES suman el 73% del empleo. Si comparamos esta realidad con la de Alemania, por ejemplo, comprobamos que las empresas españolas con menos de 20 trabajadores (29% del empleo) duplican a las alemanas en la misma condición (15%). Euskadi reproduce de manera más o menos proporcional esta realidad que, por otra parte, no es privativa de España. También se encuentran en una situación similar países como Portugal, Italia o Grecia que, como es sabido, no pasan por su mejor momento. ¿Casualidad?.


En casa de la hormiga, el rocío de la mañana es una inundación, dice un proverbio persa. No me malinterpreten: la pequeña empresa es, y seguirá siendo, básica y fundamental en la estructura industrial de Euskadi. De lo que se trata es de ajustar las proporciones para que nuestra Industria sea más competitiva. Y aquí, la cooperación entre empresas es el medio imprescindible.


El tamaño no obliga a la fusión


Adquirir tamaño no significa, necesariamente, acometer procesos de fusiones o adquisiciones, sino buscar fórmulas que abran nuevos escenarios y posibilidades en este ámbito. Si no tenemos capacidad o tamaño para ir a China, a India o a cualquier otro lugar, ¿por qué no unir fuerzas con empresas de nuestro entorno que compartan nuestros objetivos?.


Existen múltiples razones para emprender el camino de la colaboración: nos fortalece frente a la competencia, nos permite penetrar en nuevos mercados, adquirir conocimiento, compartir riesgos... Y existe una gran variedad de fórmulas de colaboración, que dependerán, en gran medida, del objetivo perseguido y de las características de las empresas protagonistas. Una vez determinado este objetivo -el propósito común-, se establecen los aspectos legales, financieros y técnicos del acuerdo.


Pero las alianzas significan mucho más que lo anterior. Al igual que las relaciones humanas, la colaboración entre empresas es un sistema vivo que abre un sinfín de posibilidades. El éxito o el fracaso dependerá, en gran medida, de las relaciones personales que se establezcan entre los ejecutivos de estas empresas y que, a su vez, serán la base para que la colaboración y la integración necesarias se transmitan a todos los niveles de la nueva entidad.


¿Alianza o adquisición?

 

A veces, las empresas deciden que lo más adecuado para sus intereses es una alianza con una compañía extranjera; en otras ocasiones, optan por la adquisición. En ambos casos se produce un porcentaje de éxito similar: el 50%.


Normalmente, las adquisiciones funcionan mejor cuando se trata de nuestro negocio principal (core business) y de mercados en los que estamos presentes de alguna manera y, por lo tanto, conocemos. Por su parte, las alianzas son más recomendables cuando intentamos diversificarnos (productos relacionados con nuestra actividad principal) o abordar mercados geográficos que no conocemos en profundidad. Aunque en este caso, cuando los dos socios tienen presencia en el mismo mercado geográfico, las alianzas terminan a menudo en un conflicto de competencia.


La cooperación-alianza entre una compañía fuerte y otra débil raramente funciona. A pesar de que pueda parecer lo contrario, las alianzas con un reparto igualitario en la propiedad tienen más posibilidades de éxito que aquellas otras en las que un socio mantiene una posición dominante. No hay que olvidar que lo verdaderamente importante es el control de la gestión y la existencia de un Consejo “potente”. Y otro dato que debemos tener en cuenta: la gran mayoría de las alianzas finaliza en algún momento. Y este final se produce mediante la adquisición por parte de uno de los socios en más del 75% de los casos.


No quisiera acabar esta reflexión sobre la relevancia de la colaboración empresarial sin recordar la necesidad de que nos dotemos de un marco normativo y legal que anime a nuestras empresas a emprender este camino. Un marco protector para que el rocío no inunde el camino de la colaboración.


José Luis López Gil

Presidente FVEM