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METALCERT - Certificación de Competencias del Sector Metal

Metalcert se propone desarrollar y experimentar un dispositivo transnacional para certificar competencias clave del sector metal.

Para ello se ha contado con la participación de todos los agentes y apoyado en las normas de calidad, en las cualificaciones profesionales y en las mejores prácticas con enfoque de género.

El proyecto se dirige a empresas del sector metal, principalmente pequeñas y medianas y trabajadoras y trabajadores (prioritariamente, personas de edades entre 40 y 65 años, con amplia experiencia y sin titulación acreditativa de sus competencias. La asociación está compuesta por todos los agentes del sector metal: empresas (FVEM) de trabajadores/as (Emergences) organizaciones de formación (FFE, IMH, BFI) institutos públicos de cualificación (CAFOC, ISE e IVAC) y consultoras (Ergofit).

El sector metal está sometido a importantes cambios que debe afrontar desde una posición de debilidad: frente a la evolución tecnológica, la mayor competitividad, la internacionalización y la evolución de las organizaciones, el sector adolece de un envejecimiento de las plantillas (media superior a 45 años), masculinizado, con unos perfiles profesionales tradicionales de escasa cualificación, en unas estructuras empresariales pequeñas y medianas.

Los sistemas de certificación profesional actuales privilegian las vías tradicionales de aprendizaje (formación reglada y títulos) frente a otras formas de adquisición de competencias (aprendizaje no formal e informal). Como consecuencia las y los trabajadores que han adquirido sus conocimientos mediante la experiencia y práctica profesional, no disponen de reconocimiento para gran parte de su capital de competencias. Son, por tanto, más vulnerables en los procesos de reestructuración y menos disponibles a la movilidad.

El sistema productivo se interesa particularmente por los procesos y por las competencias. Las empresas confían más en la experiencia de las y los trabajadores y menos en los títulos. En su opinión, los títulos acreditan conocimientos académicos y no es posible inferir « competencias » a partir de estos conocimientos. Diferencian «titulación» de «profesionalidad».

Actualmente, se dispone ya de una tecnología de calidad dirigida a la gestión de competencias: identificación - desarrollo - evaluación de competencias. La primera parte de la ecuación está resuelta. Solo queda pendiente la 2ª parte: el reconocimiento y la certificación. Un sistema de reconocimiento y certificación de competencias debe disponer de herramientas fiables y válidas para la medición. Además, esta información debe ser «creíble»; los diferentes agentes deben tener confianza en los resultados de la medición. Es importante poder visibilizar, certificar y reconocer todas las competencias con impacto positivo en la ocupación. Las evaluaciones están justificadas por el valor atribuido a las mismas por el sistema político, el mercado y las personas. En este sentido son como una moneda, cuyo valor depende de la opinión del mercado. Es por tanto necesario que el dispositivo goce de la credibilidad y confianza de empresas, trabajadores/as y administración, y que se trate de un proceso integrador.

Es preciso, por tanto, crear un dispositivo que valorice las mejores prácticas de evaluación, desde la participación de todos los agentes, desde el diálogo social, para responder al reto de la credibilidad de las certificaciones, sin olvidar la perspectiva de género.

Promotor:

FVEM, Federación Vizcaína de Empresas del Metal (España)

Socios: