La Federación Vizcaína de Empresas del Metal –FVEM- se reunió, el pasado 7 de julio, en el Bilbao Exhibition Centre con 250 de sus empresas asociadas para explicar su postura ante la reforma laboral puesta en marcha por el Gobierno central. Durante el encuentro, que se alargó por espacio de tres horas, los responsables de la FVEM insistieron en que la reforma del Ejecutivo Zapatero carece de concreción y de contenido y en que no facilitará el entendimiento entre las empresas y los trabajadores.
A juicio de la FVEM, cualquier legislación laboral que se ponga en marcha debería potenciar un mercado de trabajo flexible, moderno, menos vulnerable a los ciclos económicos y que permita una reducción efectiva del desempleo. Lejos de alcanzar estos objetivos, los cambios introducidos en la normativa defraudan las expectativas puestas en la reforma por las empresas y los mercados.
“Estamos ante otra oportunidad perdida de avanzar en las posibilidades legales de dotarnos de instrumentos de flexibilidad y adaptación a situaciones de crisis, con el objetivo de elevar nuestra competitividad y avanzar en la consecución de un mercado de trabajo que base la seguridad en el empleo, en la empleabilidad y en la no permanencia en el mismo puesto”, ha manifestado Jaime Fernández Alcedo, gerente de la Federación Vizcaína de Empresas del Metal.
Durante el encuentro, la Federación advirtió de que las modificaciones que efectúa la reforma laboral en los contratos temporales, penalizando su utilización al incrementar las indemnizaciones y las cotizaciones a la Seguridad Social, incidirán de forma muy negativa en el empleo. Los cambios introducidos en la normativa tampoco solucionan el problema de la dualidad en la contratación, ya que no se aborda con claridad la reducción de los costes del despido, ni se definen ni clarifiquen las causas del despido objetivo.
Asimismo, la apelación “a procedimientos arbitrales confusos”, no agiliza ni contribuye a aumentar la flexibilidad en las empresas vía modificación sustancial de las condiciones de trabajo. La reforma tampoco supone cambios en el coste del despido objetivo, que se mantiene en 20 días por año de trabajo.