
La Industria ha sido la base sobre la que se construyó el bienestar y la protección social en Europa. En España, la Industria aportó más del 28% del PIB en los años ochenta; hoy en día, no pasa del 17%. En Alemania, representa el 28% del PIB nacional, lo que se refleja en un 5,2% de desempleo.
La Industria es tractor que crea más valor añadido por empleado; el que más invierte en I + D y produce conocimiento tecnológico. Europa ha liderado numerosos sectores estratégicos, pero ahora necesita frenar la pérdida continua de competitividad, debido al exceso de regulación, a la escasa innovación, a un clima empresarial poco favorable, a las dificultades de financiación e inversión, y al crecimiento continuo de los costes energéticos y salariales, entre otras cuestiones.
El País Vasco, de fuerte tradición industrial, mantiene un peso industrial que superior al 20%, pero el futuro de las empresas del Metal está vinculado a su capacidad de adaptación y de generar propuestas de valor sofisticadas. Con esta perspectiva, sería deseable impulsar un Plan en la línea con lo que la Unión Europea denomina "Fábricas del Futuro" y ayudar a implementar tecnologías de Producción World Class y Smart Production, que permita a las empresas enfrentarse a la realidad que impone ser fábricas de alta precisión, disponiendo de tecnologías de fabricación inteligentes y flexibles.
La inversión en equipos de fabricación de precisión es crucial para alcanzar el nivel de empresas industriales tecnológicas, en la medida en que los productos del futuro deberán responder a crecientes niveles de exigencia en materia de tolerancias, mientras que los costes de producción no dejarán de aumentar. Sólo las tecnologías de fabricación inteligente y flexible permitirán a las empresas crecer en productividad y alcanzar la competitividad necesaria en el mercado mundial.